Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

No te olvides de recordar

Por Eugenia Rodríguez Guzmán

Una muestra representativa nacional de 1500 encuestados estadounidenses revela que pese a las evidencias científicas, una gran mayoría de las personas sigue confiando en la precisión y veracidad de la memoria. La evidencia indica que conforme pasa el tiempo la memoria cambia gradualmente y forma una mezcla de realidad y ficción.

Han pasado tres meses desde que llegaron de aquel viaje de placer, ese que recuerdan con tanta viveza, como si hubieran regresado ayer. “Tengo cada día tan presente, incluidos los horarios”, asegura Juan a su compañera de viaje, Laura, como un erudito que se dispone a narrar cronológicamente la historia de cada acción. “Sobre todo el día del autobús, cuando nos conocimos”, agrega Laura. “¡Claro! Cuando te conté aquel chiste de gallegos… recuerdo perfecto que tú ibas sentada a mi lado izquierdo, del lado de la ventana.”, acota Juan.  “No, ese chiste te lo conté yo en el restaurante, y en el autobús estábamos de pie, no había asientos libres”, contrapone Laura.

Cada uno de nosotros hemos tenido muchas conversaciones como la anterior en nuestra vida. Juan guarda una imagen

eugenia rodriguez guzmán

Licenciada en Ciencias de la Comunicación, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), México.

algo difusa de su encuentro con Laura en el autobús, no recuerda los detalles. Pero ante la angustia de lo incierto y la impotencia de no poder retratar nítidamente aquello de lo que fue partícipe, se da a la tarea de escribir, ingenuamente y sin saberlo, su propio guión. “La memoria no puede fallar”, pensamos. Falso.

Éste es sólo un ejemplo de los argumentos que forman parte del menú de falsas creencias con las que la gente tiende a sobreestimar las propiedades de la memoria. Así se pudo ver en el caso de los estadounidenses, cuya “cultura general” en el campo de las ciencias cognitivas fue puesta a prueba a través de la primera encuesta telefónica (SurveyUSA) que utilizó una muestra representativa a nivel nacional. Los hallazgos de este estudio a gran escala fueron recientemente publicados en la revista PLoS ONE.

La encuesta telefónica abarcó una muestra representativa de 1.500 personas, que tuvo en cuenta factores como sexo, región, raza y edad, educación, nivel de ingresos, número de cursos de psicología tomados y número de libros de esta ciencia leídos en los últimos tres años. La dinámica, que apuntaba a medir las intuiciones y/o creencias acerca de las propiedades de la memoria, consistió en poner a prueba 16 afirmaciones que reflejaban conceptos erróneos, opuestos al consenso científico. Como por ejemplo,  “una vez que has experimentado un evento y formado una memoria sobre éste, la memoria no cambia”.

De las 16 afirmaciones que formaron parte de la encuesta, la publicación del estudio informa sobre seis temas que fueron validados con antelación por los investigadores mediante una encuesta aplicada durante la reunión anual científica Psychonomic Society del pasado 2010 a un grupo de 73 expertos, entre éstos, profesores con más de 10 años de experiencia en la investigación de la memoria, egresados, estudiantes de grado, postdoctorado y un investigador científico.

La memoria vista como permanente; la video memoria (la memoria humana aludida como una cámara de video); los eventos inesperados (aquellos que la gente cree que no les pasan desapercibidos, a pesar de tener su atención dirigida en algo más (ver “inattentional blindness”); la hipnosis como herramienta fiable para ayudar a los testigos a recordar detalles de los crímenes; la amnesia –erróneamente- entendida como una pérdida absoluta de la identidad; y el testimonio de confianza en el sistema legal como testigo suficiente para condenar a un sospechoso como culpable, formaron parte de los seis temas de investigación.

Cada vez que un encuestado estaba de acuerdo con alguna de las afirmaciones relacionada con uno de estos temas, los investigadores iban comprobando el porcentaje de gente con escaso conocimiento sobre la memoria y, sobre todo, cuánta disparidad existe entre el consenso científico y las creencias comunes acerca de las propiedades de la misma. En la evaluación final, un promedio de 60.4% de los encuestados estuvo de acuerdo con afirmaciones que el consenso científico rechaza de manera uniforme por haber comprobado que son falsas.

Quizá la construcción de recuerdos de hechos que nunca ocurrieron, o confiar ciegamente en la precisión de las imágenes que nuestra memoria nos presenta no sería grave si se tratara de poner a prueba nuestro poder de imaginación y capacidad creativa, pero ese exceso de imaginación se convierte en una amenaza si lo trasladamos, por ejemplo, al sistema legal.

Este es el caso del “testimonio de confianza”, uno de los seis temas puestos a prueba en la encuesta. El 37.1% de los encuestados estuvieron de acuerdo en que “…el testimonio de un testigo ocular con seguridad debería ser la evidencia suficiente para condenar al acusado de un crimen”. Nada más lejos de la realidad. Basarse en la seguridad de un testigo ocular para declarar la culpabilidad significa un peligro para quienes están entre los sospechosos.

Ejemplo de ello lo vemos en Estados Unidos, donde “la identificación errónea por un testigo ocular es la mayor causa de condenas injustas a nivel nacional, jugando un papel importante en más de 75% de las condenas revocadas mediante pruebas de DNA”. Así lo reporta Innocence Project, organización de políticas públicas que se dedica exonerar a quienes han sido injustamente condenados en ese país, utilizando para ello pruebas de ADN, así como a reformar el sistema de justicia penal para evitar esa clase de deslices en el futuro.

Cuestiones como la señalada son precisamente producto de la sobreestimación que se adjudica a la memoria, sobre todo a su capacidad de trabajo como una “cámara de video” y su inmutabilidad o “permanencia”: “Implícito en la aceptación de este testimonio como evidencia sólida, está la suposición que la mente humana es una grabadora precisa y una almacenadora de eventos”, explica la Dra. Elizabeth Loftus, Profesora de la Universidad de California, en Irvine, reconocida por su larga trayectoria como experta investigadora en las funciones de la memoria y su controversial carrera como testimonio experto en juicios civiles y penales.

La también reciente acreedora del Galardón de Libertad Científica y Responsabilidad del 2010 por parte la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS por sus siglas en inglés), ha descubierto que las memorias pueden ser implantadas con técnicas que estimulan la imaginación, como la clásica “perdido en el centro comercial”, que consiste en narrar experiencias de la infancia, haciendo creer que las mismas fueron proporcionadas por miembros de la familia. Esto hace posible la creación de memorias falsas, y confirma la indiscutible maleabilidad y capacidad de distorsión de la memoria.

Hagamos de cuenta que Juan, el de la anécdota que inicia esta nota, recién leyó el párrafo anterior y, sorprendido, no puede evitar hacerse la siguiente pregunta: “¿Estamos concientes de las distorsiones que hace nuestra mente de las experiencias del pasado?” Éste es el mismo interrogante que planteó la Dra. Loftus en su libro Testigo de la defensa: El Acusado, el Testigo y el Experto que pone la memoria en juicio, de cuyo extracto se puede despejar esta duda: “En la mayoría de los casos la respuesta es no. Conforme pasa el tiempo y las memorias cambian gradualmente, nos convencemos de que vimos o dijimos o hicimos lo que recordamos. Percibimos la mezcla de realidad y ficción que constituye una memoria como completa y absolutamente veraz. Somos víctimas inocentes de las manipulaciones de nuestra mente.”

Ésta es sólo una pizca de lo que podemos encontrar y aprender tras décadas de investigación exhaustiva sobre la memoria humana que, hasta la fecha, continúa propagándose a través de numerosos estudios (ver también a Karim Nader, Neurocientífico de la Universidad de McGill, en Montreal, y su teoría de la “reconsolidación de la memoria”).

¿Por qué, entonces, a pesar del sin fin de investigaciones científicas en el quehacer de la memoria, predominan esas falsas creencias sin fundamento o justificación alguna? Tal y como los autores del estudio, Daniel J. Simons, Profesor de Psicología de la Universidad de Illiniois y Christopher F. Chabris, Profesor de Psicología, de Union College señalan en el mismo, se debería excavar en el proceso de desarrollo y adquisición de esas intuiciones erróneas de la gente que al parecer no piensa que su memoria es lo que actualmente revelan los datos duros de la evidencia científica.

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17 de septiembre de 2011 - Posted by | Blogroll | , , , ,

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