Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

¿Te parece que estoy gorda?

Por Ricardo Gómez Vecchio

El modo en que las mujeres aprecian su propio cuerpo, es decir, su valoración de si están gordas o delgadas, se relaciona sólo indirectamente con su índice de masa corporal (que relaciona el peso con la altura y se usa para saber si alguien está dentro de un peso normal), según se desprende de los resultados de una investigación reciente hecha por investigadores de Ohio State University, Estados Unidos.

La influencia más fuerte sobre cómo las mujeres aprecian su cuerpo es la que ejerce el nivel de

Tracy Tylka, de Ohio State University, EEUU

importancia que le dan a cómo las juzgará la gente de su entorno. Así lo sugieren los resultados del estudio dirigido por Tracy Tylka, profesora de psicología de esa universidad.

Según este estudio, cuanto más capaz sea una mujer de concentrarse en los aspectos internos de su cuerpo, es decir en su salud y en cómo se sienta físicamente, mayor será su tendencia a comer “intuitivamemnte”  guiándose por las sensaciones físicas de hambre y saciedad, en vez de por su estado emocional.

Las mujeres que se centran más en el buen funcionamiento de su cuerpo, y menos en cómo éste es valorado por los demás, tienen una imagen de su cuerpo más positiva y saludable, y una tendencia a comer de acuerdo con las necesidades en vez de hacerlo en función de las tendencias sociales de su entorno.

Según Tylka, para que una mujer trate bien a su cuerpo en la alimentación, exámenes de salud y ejercicios, por ejemplo, primero que nada debe sentirse conforme con el mismo. Por ese motivo, la psicóloga ha desarrollado lo que denomina un  modelo de aceptación, que sirve de guía a otros investigadores y clínicos acerca de los factores que influyen en que una mujer aprecie su cuerpo y se involucre en el comer “intuitivamente”. Para desarrollar este modelo estuvo trabajando primero con estudiantes y luego con mujeres de entre 18 y 65 años de edad.

La conclusión es que si una persona está desconectada de sus reales sensaciones de hambre y saciedad se siente mal consigo misma y será más emocional respecto a la alimentación. Y si tiende a comer siguiendo la influencia de los factores emocionales es muy probable que gane peso.

Tylka añade que la intención del estudio no es trasmitir el mensaje de que lo único que importa es la aceptación del propio cuerpo, sino dejar en claro que las opiniones de los demás tienen un alto impacto en la imagen que una persona se hace del mismo, particularmente en el caso de las mujeres. Y destaca que es necesario que como sociedad se deje de juzgar a las personas basándose en su apariencia y en su peso.

Fuente: Ohio State University 

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12 de mayo de 2011 - Posted by | COMPORTAMIENTO |

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