Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

Alzheimer: recuerdos no, emociones sí

Por Ricardo Gómez Vecchio

Una investigación de la Universidad de Iowa, Estados Unidos, trae buenas noticias para quienes son parientes o cuidan a personas con la enfermedad de Alzheimer, que causa la pérdida de la memoria. Estos enfermos pueden olvidar un chiste o una charla significativa, pero aún así mantienen los sentimientos asociados con esas experiencias, lo que puede mejorar su estado de ánimo y hacerlos sentir más felices, aunque no sepan por qué.

En el estudio, publicado recientemente en Proceedings of the National Academy of Sciences, los investigadores mostraron a personas que sufrían pérdida de la memoria fragmentos de películas tristes y alegres. Aunque luego de las proyecciones los participantes en esta experiencia no podían recordar lo que habían visto, retenían las emociones que les habían producido esas imágenes.

La enfermedad de Alzheimer es progresiva, ataca el cerebro y genera limitaciones de la memoria, el razonamiento y el comportamiento. Afecta a aproximadamente 22 millones de personas en todo el mundo, y es la más común de las enfermedades causantes de demencia. Más de 100.000 personas mueren anualmente por su causa, lo cual la convierte en la cuarta de las principales causas de mortalidad entre los adultos, después de las cardíacas, el cáncer y la apoplejía.

El autor principal del estudio, Justin Feinstein, un estudiante del doctorado en clínica neuropsicológica de la Universidad de Iowa, asegura que este descubrimiento tiene importancia para quienes sufren de Alzheimer. Una simple visita o un llamado de teléfono de algún miembro de la famillia a su pariente puede tener una influencia muy positiva sobre la felicidad de esa persona, aún cuando lo olvide rápidamente. Por otro lado, la rutina o desinterés en el trato de quienes cuidan a estos enfermos pensando que no recuerdan lo que les sucede puede trasmitir tristeza, frustración y soledad, aunque no recuerden a qué se deben esos sentimientos.

Daniel Tranel, profesor de neurología y psicología, y Melisa Duff, profesora de ciencias de la comunicación, de la misma universidad estadounidense, llevaron adelante este estudio junto con Feinstein. Estudiaron a cinco pacientes neurológicos con daños en sus hipocampos. Esta parte del cerebro juega un rol crítico en transferir las memorias de corto plazo para que se acumulen en el lago plazo. Los daños en el hipocampo evitan que se acumulen nuevos recuerdos. Y este mismo tipo de amnesia es un signo temprano de la enfermedad de Alzheimer.

El estudio comenzó con una técnica para inducir las emociones usando clips de video de fuerte contenido. Cada paciente observó durante 20 minutos en distintos días fragmentos de películas tristes o alegres. Los films disparaban las emociones apropiadas a cada situaciones, que se manifestaban desde intensos ataques de risa hasta momentos de llanto.

Luego de 10 minutos de finalizadas las proyecciones, los investigadores les tomaron a los pacientes un test para comprobar si podían recordar lo que habían visto. Como era previsible, esas personas tuvieron serias dificultades para hacerlo. Una persona sana puede recuerdar hasta cerca de 30 detalles para cada proyección, mientras que estos pacientes no podían recordar ninguno.

Luego del test, los pacientes respondieron a una serie de preguntas para evaluar sus emociones. Y de hecho, aunque no sabían el motivo que las había producido, pudieron recordarlas. La tristeza tendía a durar un poco más que la felicidad, pero ambas emociones permanecían bastante más allá que su recuerdo de las imágenes que las habían ocasionado.

Estos hallazgos desafían la noción popular de que borrar un recuerdo doloroso puede eliminar el sufrimiento psicológico. Y también refuerzan la importancia de prestar atención a las necesidades emocionales de las personas que padecen Alzheirmer, una enfermedad que hacia el año 2050 se calcula que afectará a más de100 millones de personas en todo el mundo.

La edad es un factor de riesgo para el Alzheimer y actualmente la enfermedad no tiene cura. Incluso, con el aumento del promedio de la edad de vida de la población este mal tiende a convertirse en una epidemia.

Este trabajo sugiere que es necesario comenzar a establecer un estándar basado en evidencias científicas para cuidar a los pacientes con trastornos de la memoria. Y brinda claras evidencias de que las razones para tratar a los enfermos de Alzheimer con respecto y dignidad van más allá de simples cuestiones morales. Es posible acompañar a a estas personas y hacerlas felices aún cuando su memoria esté seriamente afectada. Un dato que no debemos olvidar.

 

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9 de noviembre de 2010 - Posted by | MEMORIA

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