Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

No más boleros de traición

Un grupo de científicos en Suiza asegura que haciendo un escaneo cerebral se puede saber cuándo una persona está haciendo una falsa promesa. Por Ricardo Gómez Vecchio

Dice un refrán popular que las mentiras tienen patas cortas. A partir de ahora, esas patas serán más cortas aún, ya que mediante un experimento en el que realizaron escaneos de la actividad del cerebro, científicos europeos descubrieron mecanismos fisiológicos que subyacen a las falsas promesas. El registro de los patrones de la actividad cerebral permitiría incluso predecir si alguien romperá una promesa. Así que a partir de este momento habrá que tener cuidado de que no nos pasen por un escáner cuando decimos algo que probablemente no cumpliremos.

Los resultados de este interesante estudio conducido por Thomas Baumgartner y Ernst Fehr, de la Universidad de Zurich, Suiza, fueron publicados este mes en la prestigiosa revista científica Neuron.

Está claro que la promesa es uno de los comportamientos específicamente humanos que promueve la cooperación, la confianza y da base a la sociedad. Aunque las promesas generalmente no tienen ningún soporte legal, son la base de buena parte de las situaciones cotidianas en los intercambios económicos y sociales entre las personas. Pero las promesas no sólo se mantienen, sino que se rompen, como cada uno bien sabe.

Entre otras cosas, porque los incentivos materiales para las mentiras están siempre presentes en la sociedad humana. Y así, las promesas suelen ser rotas en los intercambios sociales y económicos a fin de engañar a la persona con quien interactuamos. La gente de negocios, los políticos, los diplomáticos, los abogados, o simplemente cada uno de nosotros no siempre nos comportamos honestamente. Los titulares de los diarios en todo en mundo no hacen más que comprobar día a día esta afirmación.

Las promesas y el cerebro

Sin embargo, a pesar de la presencia casi universal de las promesas en nuestra vida, poco se conoce sobre los mecanismos fisiológicos que le dan base en el cerebro. Tal vez por eso, el neurocientífico Baumgartner y el economista Fehr, ambos de la Universidad de Zurich, junto al también economista de la Universidad de Konstanz (Alemania), Urs Fischbacher, pusieron en marcha un experimento de interacción social combinado con registros de la actividad cerebral.

En este experimento, la ruptura de una promesa por parte de quienes participaban llevaba tanto a beneficios económicos para quien rompía la promesa, como a un perjuicio para la otra parte. La actividad cerebral la midieron mediante escaneos de los participantes en este experimento.

Los resultados del estudio muestran que romper las promesas va acompañado de un incremento en la actividad de áreas cerebrales que cumplen un rol importante en procesar y controlar las emociones. Este patrón de actividad cerebral sugiere que romper una promesa dispara un conflicto emocional en quien lo hace debido a la supresión de la respuesta honesta.

Pero el hallazgo más importante del estudio permitió a los investigadores mostrar que estos patrones de actividad cerebral posibilitan aún predecir el comportamiento futuro de las personas. Efectivamente, tanto las personas que mantuvieron la promesa durante el experimento como quienes la rompieron, actuaron del mismo modo en el momento en que hicieron la promesa, es decir, ambos juraron cumplir con su palabra. Sin embargo, la actividad cerebral que mostraron en ese estadío a menudo puso en evidencia a quienes la romperían.

Detectando a los culpables

Según señala Baumgartner, estos descubrimientos indican que las mediciones de la actividad cerebral pueden revelar las malas intenciones aún antes de que se cometa el acto deshonesto o engañoso. Podemos por tanto especular que en el futuro con las mediciones de la actividad cerebral podrían no sólo detectarse a los culpables de actos deshonestos, sino también ayudar a prevenir las intrigas fraudulentas o criminales.

A quienes hayan visto el film que protagoniza Tom Cruise, Minority Report, estas afirmaciones pueden resultarles particularmente inquietantes. ¿Sería posible crear algo así como una policía de la mente? Y de serlo, ¿sería éticamente aceptable?

Lo concreto es que esta investigación ha puesto a la luz algunos elementos críticos sobre las bases neuronales de las promesas rotas. Y a la luz del significado que las promesas tienen en la interacción y la convivencia en nuestra sociedad, estos hallazgos ofrecen la posibilidad de comprender mejor las bases fisiológicas del comportamiento

Anuncios

6 de junio de 2010 - Posted by | COMPORTAMIENTO

Aún no hay comentarios.

Agradecemos tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: