Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

Cómo mantener nuestra mente en forma

Por Ricardo Gómez VecchioLos ejercicios también sirven para la mente

Una de las cosas que mas tememos los seres humanos es sin duda la vejez, ese decaer del cuerpo y, sobre todo, de la mente. “Para vivir así no vale la pena” o “Quién quiere llegar a los 100 años” son expresiones que se escuchan frecuentemente, sobre todo entre quienes pasan de los 40 años de edad. Sin embargo, la vejez no implica necesariamente la decrepitud mental. Existen modos de mantenerse mentalmente sano y activo. Algunos consejos útiles son, por ejemplo:

A partir de los 50 años, controlar periódicamente nuestras habilidades mentales (memoria, atención, planificación, etc.) realizando una evaluación sistemática de las mismas.
• Llevar un estilo de vida sano sin abusar del alcohol y el tabaco.

• Realizar ejercicio físico periódicamente.

. Evitar situaciones de estrés emocional y mantener una vida relajada que nos permita disfrutar de las actividades de ocio. Esto es casi imposible en la vida moderna de las ciudades, no obstante es bueno tenerlo presente y pensar que nada ganamos con hacernos “mala sangre”.
• Mantener una amplia gama de intereses y hobbies.
• Intentar mantener una vida socialmente activa.
• Intercambiar momentos y opiniones con personas de menor edad. Mantenerse en contacto con los jóvenes es fundamental en muchos sentidos, sobre todo pensando tanto en aprender como en trasmitir nuestras experiencias.
• Realizar periódicamente ejercicios para mantener nuestra mente activa.

Parece simple, pero no lo es tanto, acostumbrados como estamos a comer de más, beber en exceso y tener una vida cada vez más sedentaria. En lo que respecta a la mente en particular, ejercitarla es una necesidad, tanto como lo es mantener activo el cuerpo, cosa que nadie pone en duda. Algunos ejemplos de ejercicios, simples pero efectivos, son:

• Mirar una película y explicar la trama con sumo detalle a alguien que no la haya visto.
• Hacer las cuentas mentalmente en el supermercado y luego compararlas con el resultado que ofrezca la cajera.
• Lavarnos los dientes con nuestra mano no dominante, es decir, con la izquierda si somos diestros o la derecha si somos zurdos.
• Cuando atendemos el teléfono tratar de reconocer al que llama antes que se identifique. Luego intentar memorizarlo, y al final del día escribir todas las personas que nos llamaron.
• Cuando entramos en un cuarto lleno de gente tratar de estimar rápidamente cuanta gente hay a nuestra derecha y cuánta a nuestra izquierda.
• Cuando cenamos en un restaurant o casa de un amigo tratar de identificar los ingredientes utilizados en el plato que estamos comiendo. Concentrarnos en los sabores sutiles y luego verificar nuestras percepciones con el mozo, un amigo o quien esté con nosotros.
Actualmente existen instituciones especializadas en mantener en forma la mente. En ellas desarrollan programas que cubren diferentes áreas cognitivas, además de trabajar específicamente sobre la memoria.
De esta manera se estimulan las funciones ejecutivas, la atención y concentración, organización y
planificación, el pensamiento lateral, y se brindan herramientas internas y externas que permiten un mejor
funcionamiento en la vida diaria.

En la juventud, el cerebro se enfrenta permanentemente con situaciones de cambio y desafío, lo que nos mantiene alertas y activos mentalmente. Con los años, tendemos a restringir nuestras actividades a aquellas situaciones que conocemos y con las cuales nos sentimos cómodos, cada vez nos volvemos menos curiosos y más rutinarios. De esta manera el cerebro está menos estimulado, lo que limita su óptimo funcionamiento.

Pero no necesariamente nuestro destino es convertirnos en personas poco curiosas, pasivas y rutinarias. Un ejemplo de una mente joven fue Pablo Picasso que a los 82 años desarrollo un estilo de artecompletamente diferente, rebelandose contra las ortodoxias existentes del mundo artisitico. Entre los 89 y 91 años terminó 201 pinturas con gloriosas explosiones de color. Todo un ejemplo de una mente viva. Es cierto que no todos poseemos el talento natural de Picasso, pero cada uno a su modo puede intentar hacer aquello que siempre tuvo ganas de hacer, para lo que nunca encontró el tiempo. Tal vez no lleguemos a la genialidad de  Picasso y ni siquiera a destacarnos, pero será una forma mucho más productiva y entretenida de llegar a la vejez con la mente y el cuerpo alertas.

Fuente: INECO. Instituto de Neurología Cognitiva

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7 de junio de 2008 - Posted by | SALUD

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