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El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

COMO EL CANCER SE LIBRA DEL SISTEMA INMUNITARIO

Muchos sabemos que las células de los tumores cancerosos pueden invadir el tejido a su alrededor y diseminarse a otros órganos del cuerpo. Cuando el cáncer se disemina de una parte del cuerpo a otra, se llama metástasis. Para que esto ocurra, el sistema inmunológico contribuye involuntariamente. Ahora, un equipo dirigido por investigadores del Instituto Carnegie, de los Estados Unidos, descubrió un ciclo bioquímico clave que permite a las células cancerosas multiplicarse de forma continua.

 

Por Ricardo Gómez Vecchio.

En la investigación, lograron hallar cómo son neutralizadas las biomoléculas responsablesinmunidad.jpg del buen funcionamiento de los linfocitos T, primeros defensores del cuerpo contra los invasores hostiles, posibilitando así la propagación del cáncer. Este mismo ciclo podría estar involucrado en enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple.

Para el trabajo, publicado a fines de septiembre en Plos Biology, los científicos usaron nanosensores moleculares especiales. Emplearon una técnica llamada FRET para monitorizar los niveles de triptófano. Esta técnica permite detectar, visualizar la ubicación y la concentración de metabolitos como el azúcar y los aminoácidos, usando un marcador biosensor.

Los marcadores están hecho de distintos colores y son fluorescentes. Cuando un metabolito se une al biosensor, cambia el perfil del sensor, alterando la posición de los marcadores fluorescentes. Si una longitud de onda específica activa un marcador, este se pone fluorescente. Y cuando un metabolito causa que los marcadores se acerquen, el otro marcador también se pondrá fluorescente, al resonar como un diapasón.

El triptofano, al que los científicos pusieron en la mira, es uno de los aminoácidos esenciales para la síntesis de proteínas en las células de los mamíferos. También es un importante precursor de otras moléculas vitales como la serotonina (un neurotrasmidor) y la melatonina (una hormona). Lo obtenemos de alimentos como los cereales, las legumbres, las frutas, y la carne. Esta sustancia es fundamental para que los niños crezcan y se desarrollen normalmente, y para un correcto balance de nitrógeno en los adultos.

Las células T del sistema inmunitario también dependen del triptofano para poder responder inmunológicamente, ya que si no obtienen suficiente cantidad, mueren y las células invasoras permanecen sin ser detectadas.

Los científicos, encabezado por Thijs Kaper, del Departament of Plant Biology de Carnegie, pudieron seguir las transformaciones químicas que sufre el triptófano a medida que es procesado en las células cancerosas humanas vivas. Cuando esta sustancia se descompone dentro de las células cancerosas, una enzima -conocida como IDO- forma moléculas llamadas quinureninas. Esto reduce la concentración de triptófano en los tejidos locales y hace que los linfocitos T carezcan de la cantidad suficiente para cumplir su función.

Un hallazgo importante de la investigación es que una proteína transportadora, presente en ciertos tipos de células cancerosas, efectúa el intercambio entre el triptófano procedente del exterior de la célula, y la quinurenina de su interior, dando por resultado un exceso de quinurenina -tóxica para las células T- en los fluidos del cuerpo.

Lo mencionado constituye un doble problema para las células T. Este ciclo bioquímico no sólo les causan “malnutrición”, por carencia de triptófano en su medio, sino que lo reemplaza por las tóxicas quinureninas, que las destruyen.

Los científicos piensan que este ciclo podría también ocurrir en células vinculadas a
ciertas enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple, el lupus eritematoso o la esclerodermia. En estos casos, las células no podrían tomar ni convertir suficiente triptófano. Sin suficiente aminoácido o enzima IDO para convertirlo, las células no lograrían producir bastante quinurenina. Y, al faltar la quinurenina, los linfocitos T del propio cuerpo no pueden mantenerse bajo control, de manera que se rebelan y atacan al propio organismo, característica de las enfermedades de este tipo.

La tecnología FRET, que usaron los investigadores, ofrece ventajas con relación a los métodos analíticos convencionales. Podría también ser útil para identificar nuevos fármacos que redujeran la capacidad de las células cancerosas para tomar al triptófano o degradarlo. De ser así, se habría conseguido otra gran ayuda en la hasta ahora interminable lucha contra el cáncer.

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18 de enero de 2008 - Posted by | SALUD

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