Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

NO QUIERO NI RECORDARLO

Los recuerdos emocionales dolorosos que las personas desean olvidar, pueden ser los más difíciles de dejar atrás, sobre todo cuando se trata de recuerdos con un importante componente visual, según un nuevo estudio llevado a cabo por especialistas de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

Es cómodo poder olvidarse intencionadamente de cuestiones anodinas como las direcciones equivocadas, el número de teléfono que un amigo tenía antes del actual, o la hora original de una reunión pospuesta para más tarde. Olvidar intencionadamente ayuda a poner al día la memoria con la información nueva que realmente importa.

Pero los psicólogos Keith Payne y Elizabeth Corrigan han comprobado que eventos emocionales moderados”, como recibir una mala calificación en un examen o un comentario negativo de un compañero de trabajo, pueden ser difíciles de olvidar.

Cuando las personas intentan olvidar la información intencionalmente, necesitan segregar
mentalmente esa información y entonces bloquearla para que no sea recuperada. Es fácil de decir pero difícil de poner en práctica. Sobre todo porque en esos casos las emociones sabotean ambos pasos. Se hacen muchas conexiones entre los eventos emocionales y otras partes de nuestras vidas, por lo que resulta más difícil aislarlos. En cuanto a bloquear el recuerdo de un evento no deseado, la emoción hace muy fuertes esos eventos y por consiguiente muy accesibles.

Los resultados del nuevo estudio contrastan con los de estudios anteriores acerca de los eventos mocionales y del olvido intencional, pero aquellos estudios usaron como estímulo tan sólo palabras cargadas de emoción, tales como “muerte” y “sexo”. El nuevo estudio tomó un nuevo enfoque: Usar imágenes en vez de texto.

Se analizaron las reacciones de los 218 participantes ante fotografías. La palabra “asesinato”, por ejemplo, quizá pueda causarnos un cierto impacto, pero ver una fotografía con un crimen brutal es mucho más probable que resulte en un estímulo lo bastante poderoso emocionalmente para que deje una “huella” más difícil de borrar que la de la simple palabra.

Los investigadores encontraron que los sujetos de su estudio no pudieron olvidar intencionalmente los eventos emocionales con tanta facilidad como los mundanos. También constataron que tanto los recuerdos emocionales agradables como los desagradables eran resistentes al olvido intencional.

Estos resultados contribuyen a conocer mejor las vías por las cuales la emoción limita el control mental, y también pueden ser útiles para responder a la pregunta de si el olvido intencional puede ser útil para hacer frente a las experiencias dolorosas o traumáticas.

Se necesitará un estudio diferente para examinar qué tratamientos y estrategias podrían ser ficaces para ayudar a las personas a olvidar voluntariamente un recuerdo no deseado.

Fuente: http://www.unc.edu/news/archives/aug07/paynememories081507.html

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15 de octubre de 2007 - Posted by | MEMORIA

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