Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

Todos iguales

orientales.jpgHay un fenómeno psicológico problemático que casi todo el mundo experimenta pero que pocos admiten: la dificultad para distinguir entre personas de otros grupos raciales. Este efecto es uno de los descubrimientos mejor reproducidos en la investigación psicológica y que puede conducir a vergüenza, amonestación social, o a casos perturbadoramente comunes de identificaciones erróneas por parte de testigos presenciales. Un estudio de la Universidad de Miami profundiza en este efecto cuyas causas no están del todo claras.

Muchos psicólogos argumentan que en una sociedad donde el segregacionismo es la norma, las personas a menudo no tienen mucha práctica tratando con individuos de otros grupos raciales y por esto son menos capaces de reconocer características distintivas de cada individuo.

Pero el equipo de investigadores de la Universidad de Miami tiene una idea diferente, aunque polémica, de por qué se produce este efecto interracial. Sostienen que proviene de nuestra tendencia a clasificar a las personas como “de nuestro grupo” o “fuera de nuestro grupo” basándonos en parámetros muy diversos, como la clase social, compartir o no una misma afición o pasatiempo, y la raza.

En una serie de experimentos, a unos estudiantes de la Universidad de Miami se les hizo creer que en un monitor de ordenador mirarían caras de estudiantes de su misma universidad (los de nuestro grupo”) y de estudiantes de la Universidad de Marshall (un rival perpetuo en el ámbito deportivo, lo que los conviertía en un claro ejemplo de individuos “fuera de nuestro grupo”).

En realidad, ninguna de las caras, todas blancas, pertenecía a estudiantes de una u otra universidad. Por el mero hecho de etiquetarlas, sin embargo, los participantes reconocieron mejor las caras que creyeron que eran de estudiantes de su misma universidad.

El estudio fue dirigido por el psicólogo Kurt Hugenberg y sus colaboradores Michael Bernstein y Steven Young. Ellos creen que los resultados del estudio sugieren que el déficit de reconocimiento puede producirse sin que sea necesaria la presencia de características raciales o físicas diferentes. Sostienen que, en vez de eso, hay mucho más en juego en dicho efecto que la poca familiarización con otras razas.

Según los investigadores, las personas dividen el mundo frecuentemente en Nosotros y Ellos; en otras palabras, en grupos sociales, sea por raza, nacionalidad, ocupación, o incluso por cosas como la afiliación universitaria. Los investigadores consideran que la dificultad para distinguir entre los rostros de personas de otras razas se debe, al menos en parte, a esta tendencia a ver el mundo en términos de “los de nuestro grupo” y “los de fuera de nuestro grupo”.

Fuente: http://www.psychologicalscience.org/

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12 de octubre de 2007 - Posted by | PERCEPCIÓN

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