Inteligencia, errores, aprendizaje y cerebro
“Tanto si piensas que puedes como si no, tienes razón”, dijo Henry Ford. Un nuevo estudio, que se publicará en un próximo número de la revista Psychological Science, encontró que las personas que piensan que pueden aprender de sus errores tienen una reacción cerebral diferente a las personas que piensan que la inteligencia es fija.
Por Pedro Donaire (bitnavegantes, divulgación científica y humanista)
“La gran diferencia entre la gente que piensa que la inteligencia es maleable y los que piensan que la inteligencia es fija es
su manera de responder a los errores”, asegura Jason S. Moser, de la Universidad Estatal de Michigan, que colaboró en el nuevo estudio con Hans S. Schröder, Carrie Heeter, Tim P. Moran, y Yu-hao Lee. Estos estudios han podido comprobar que la gente que piensa que la inteligencia es maleable dice cosas como, “Ante grandes problemas, grandes soluciones”, o “Si me equivoco, procuraré aprender el modo de resolverlo”. Por otro lado, la gente que piensa que ya no pueden ser más inteligentes no aprovechan las posibilidades de aprender de sus errores. Esto puede ser un problema en la escuela, por ejemplo, un estudiante que piensa que su inteligencia es fija pensará que no vale la pena tomarse la molestia de esforzarse más después de no pasar una prueba.
Demuestran científicamente que la “corazonada” es efectiva
Nuestra vida está compuesta de una seguidilla de decisiones. Desde alternativas básicas (¿qué ropa me pongo? ¿qué almuerzo?) hasta cuestiones de peso que pueden definir nuestro futuro laboral o personal.
Por Verónica Smink
¿Cómo resolver estos dilemas más serios de la mejor manera? El tema desvela a más de uno.
Ahora un grupo de científicos en Argentina ofrece una estrategia para encarar las decisiones que nos resultan más difíciles.
El equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) determinó que cuando uno actúa bajo presión y tiene poco tiempo para decidir, lo mejor es seguir el instinto.
Percepción y claustrofobia

Stella Lourenco, Emory University, Department of Psychology
Las personas suelen sentirse más cómodas si mantienen a su alrededor una especie de burbuja de espacio libre, llamada “espacio personal”. Pero esta burbuja no tiene el mismo tamaño para todos. En un nuevo estudio, se ha descubierto que las personas cuya burbuja predilecta se prolonga más allá del alcance máximo de las manos con los brazos extendidos, son más propensas a experimentar el miedo típico de la claustrofobia. Este estudio es uno de los primeros en centrarse en los mecanismos de percepción vinculados a la claustrofobia.


