Noticias en Salud Mental

El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional

La pendiente resbaladiza de la maldad

Por Eugenia Rodríguez Guzmán

Cuando a la hora del desayuno una pareja conversa acerca de los pormenores de la cena que organizaron la noche anterior, y uno le comenta al otro acerca de lo “mal” que se comportaron tres invitados que se pasaron de copas, especialmente el vecino, quien, además, tiene fama de alcohólico, mujeriego y mitómano, ¿qué tan “malo” pudo haber sido?

 

¿Acaso el que narra lo acontecido se basa en alguna escala que mida porcentajes de maldad? ¿En función de qué? ¿Hasta

Eugenia Rodríguez Guzmán es egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Campus Monterrey, México.

qué grado un mal comportamiento pasa los límites? Además, ¿cuáles son esos “límites”? ¿Existen “niveles” de límites? De ser así, ¿están divididos, también, por categorías? En síntesis, ¿cuándo se puede decir que alguien “cruzó la línea”? ¿Ejemplos?… Tomemos aire.

 

Y es que antes de pasar a la descripción en detalle de cualquier comportamiento de una persona, tendemos a darnos prisa para ofrecer un adelanto, como quien en un programa de televisión de concursos presiona inmediatamente el botón de una máquina para ser el primero en responder la pregunta del conductor, inclusive antes de que éste termine de hablar, y sin importar si lo que saldrá de su boca es o no lo correcto.

 

Así, sin misericordia, juzgamos el comportamiento como “bien” o “mal”, “bueno” o “malo”. No hay espacio –o tiempo- para evaluar una escala de grises. Quizá no estemos considerando, entonces, aquellos actos atroces, inhumanos, bárbaros e inimaginables de los que cualquier ser humano mentalmente saludable puede llegar a hacer gala en determinadas circunstancias. Sí, personas comunes y corrientes: vecinos, hijos, padres, hermanos, amigos, ¡nosotros mismos!, etcétera y, ojo, no única y exclusivamente “psicópatas”; o, para ir más acorde a la jerga psiquiátrica, quienes padecen del llamado “Desorden de Personalidad Antisocial”.

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30 julio, 2011 Publicado por | COMPORTAMIENTO | , | 2 comentarios

Tu vergüenza es la mía

Por Eugenia Rodríguez Guzmán

¿Qué será más incómodo? El verse en el espejo del tocador al que una entra después de salir de la oficina donde fue

Eugenia Rodríguez Guzmán es egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Campus Monterrey, México.

entrevistada para una oportunidad laboral, y darse cuenta de que tenía un botón de la blusa que no tenía por qué estar desabrochado y revelaba una mayor “información visual”; o bien, encontrarse sentada, escuchando una conferencia cuyo emisor está tan nervioso –a pesar de que domina el tema-, que se le parte la voz, duda antes de comenzar a hablar, se paraliza.

Escuchamos su voz débil e insegura, lo vemos tragar saliva, quedándose inmóvil por algunos segundos –que parecen largos minutos, por cierto-, sin poder decir ni una sola palabra, como si de pronto le hubieran cortado la lengua, o se la hubieran cosido al paladar. ¿Nervios y nada más? Pánico escénico -o ataque de pánico- será.

Lo que le pasa al conferencista no nos es ajeno. Estamos ahí, sentadas, no en la orilla como para pararnos y escapar, estamos en medio del auditorio. No queremos ni voltear a ver a la persona que está a nuestro lado derecho, ni al izquierdo, y atrás, no, ¿cómo voltear atrás para incomodar –e incomodar, de paso- a los asistentes cuando sus miradas se dirigen hacia el frente?

Sentimos algo raro. Como si fuéramos nosotras las que estuviéramos en el lugar del conferencista, sentimos la llamada “vergüenza ajena”. Es como si de pronto todos esos nervios, ese pánico escénico, esa vergüenza, o lo que sea que le esté haciendo pasar un mal rato al orador, se apoderaran de nuestro ser, y ya no fuera sólo él quien sufre, sino también nosotras las que lo pasáramos mal.

¿Les ha pasado alguna vez? ¿Han sentido vergüenza ajena en algún otro contexto? De ser así, no duden que son personas altamente empáticas. Esto, de acuerdo a un estudio reciente de Plos One, publicación de divulgación científica e investigación médica.

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15 julio, 2011 Publicado por | COMPORTAMIENTO | Dejar un comentario

¿Te parece que estoy gorda?

Por Ricardo Gómez Vecchio

El modo en que las mujeres aprecian su propio cuerpo, es decir, su valoración de si están gordas o delgadas, se relaciona sólo indirectamente con su índice de masa corporal (que relaciona el peso con la altura y se usa para saber si alguien está dentro de un peso normal), según se desprende de los resultados de una investigación reciente hecha por investigadores de Ohio State University, Estados Unidos.

La influencia más fuerte sobre cómo las mujeres aprecian su cuerpo es la que ejerce el nivel de

Tracy Tylka, de Ohio State University, EEUU

importancia que le dan a cómo las juzgará la gente de su entorno. Así lo sugieren los resultados del estudio dirigido por Tracy Tylka, profesora de psicología de esa universidad.

Según este estudio, cuanto más capaz sea una mujer de concentrarse en los aspectos internos de su cuerpo, es decir en su salud y en cómo se sienta físicamente, mayor será su tendencia a comer “intuitivamemnte”  guiándose por las sensaciones físicas de hambre y saciedad, en vez de por su estado emocional.

Las mujeres que se centran más en el buen funcionamiento de su cuerpo, y menos en cómo éste es valorado por los demás, tienen una imagen de su cuerpo más positiva y saludable, y una tendencia a comer de acuerdo con las necesidades en vez de hacerlo en función de las tendencias sociales de su entorno.

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12 mayo, 2011 Publicado por | COMPORTAMIENTO | | Dejar un comentario

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